"El buen funcionamiento de la escuela depende sobre todo de la calidad formativa, en la relación entre profesores y estudiantes. Los alumnos se sienten motivados para dar lo mejor de sí mismos, cuando los docentes les ayudan a percibir el significado de lo que deben estudiar, en referencia a su crecimiento y a la realidad que les rodea. Esto vale para todas las escuelas, públicas y privadas, de todos los grados".

Juan Pablo II [1]

4- COMPONENTES PROPIOS DE LAS ACTIVIDADES AL AIRE LIBRE

Estamos trabajando el tema de las actividades al Aire Libre y Educación en forma global, poniendo nuestra mira sobre temas muy específicos en cuanto a la educación, más que en relación a las actividades al aire libre por lo tanto en esta oportunidad no abordaremos a modo de un “manual” sobre actividades al aire libre, en donde se traten temas tales como formas de armar una carpa, dar instrucciones de seguridad para una caminata, como dormir a la intemperie o practicar raffting. Como tampoco abordaremos en esta oportunidad temas tales como edades recomendadas para realizar distintas actividades que se puedan realizar.

Desde nuestro análisis percibimos cómo se entremezclan posibilidades en muchos casos dentro de una misma actividad para desarrollar simultáneamente diversas virtudes. Al punto en que es difícil distinguir hasta dónde una actividad sirve para estimular el desarrollo de una virtud u otra, como por ejemplo, al orden o la obediencia, o en otros casos si este aspecto corresponde a la prudencia, al optimismo o la audacia. Es decir, muy probablemente, se están trabajando varias virtudes simultáneamente, en vez de una específica, aunque se haya puesto más intencionalidad pedagógica en alguna concretamente.

Por lo tanto es importante valorar algunos aspectos propios de las actividades al aire libre, haciendo breves reflexiones sobre los mismos, para sacar el mayor provecho posible.

Algunos de estos aspectos son:

El tiempo:

En las actividades al aire libre, y sobre todo en las que tienen mayor duración, somos casi “dueños” del tiempo, salvo en el horario de partida y llegada de las mismas por un tema de organización básica institucional y con las familias de los participantes. De esta afirmación no se debe deducir que las actividades puedan estar inmersas en un caos, que definitivamente sería completamente contraproducente.

La propuesta es usar el tiempo como un aliado que va mostrando implícitamente nuestra intencionalidad pedagógica y sin caer en improvisaciones. Este nos permite “manejarlo”, de acuerdo a las oportunidades que brindan las actividades espontáneamente o realizar algunas prácticas, sin tener en cuenta el tiempo que nos demande, obviamente dentro de un margen prudencial.

Al momento de organizar una jornada tenemos la posibilidad de flexibilizarla de acuerdo a las necesidades y circunstancias que rodeen la actividad, optimizando así las oportunidades que nos presentan las actividades al aire libre, más allá de la programación inicial.

El tiempo es uno de los aspectos más efectivos en el momento de trasmitir experiencias de disciplina a los alumnos, por lo tanto debe estar muy bien empleado y estudiado en el marco de la intencionalidad y objetivos de la actividad. Es uno de los factores más importantes en la virtud del orden, contribuyendo a la virtud de la obediencia, y varias más.

El informe de las actividades

Otra de las riquezas de las actividades al aire libre es la posibilidad de una comunicación informal permanente, que nos permite llegar al alumno de una manera que lejos de ser chabacana nos posibilita profundizar más en la confianza y mantener el “pulso” de la actividad que estamos realizando casi permanentemente.

La confección de un informe al finalizar una actividad es muy rico, ya que además de servir como una evaluación diagnóstico para la próxima oportunidad, también sirve para la difusión en la comunidad educativa, contribuyendo a la toma de conciencia sobre la importancia de las actividades al aire libre en el Colegio.

Por otra parte sirve como caja de resonancia para que los alumnos difundan sus pequeños o grandes logros alcanzados, incrementando así su autoestima y reconocimiento social y estimulándolos para seguir participando con entusiasmo de estas actividades.

El puntaje de las actividades, reconocimiento y estímulo

Es altamente recomendable tener en cuenta un sistema de puntaje en las actividades asignado a las tareas, de acuerdo a la eficiencia y desenvolvimiento de cada grupo de alumnos en el que se haya subdividido el grupo de participantes, en un campamento por ejemplo. Lo que no excluye la posibilidad de seguimiento individual, para reconocer los aciertos y esfuerzos en el desenvolvimiento de las tareas de cada uno de los alumnos participantes de la actividad.

En algunas ocasiones al puntaje se lo suele utilizar como elemento de coerción durante las actividades, a veces en forma muy desprolija, lo cual somete a este sistema a un nivel de desgaste que compromete seriamente su subsistencia a lo largo del programa.

Tenemos que tener en cuenta que para la actividad el puntaje es un medio de evaluación permanente, muy importante para el alumno que lo toma con toda seriedad, y que nos permite jerarquizar las tareas, dándole una escala que se convierte en un “códico” de valores propio de la actividad. De esta manera los valores que pretendemos estimular tienen la posibilidad de ser interpretada por los niños a medida que se avanza en la actividad

El puntaje es una forma de estímulo permanente y debe ser planificado, seguido y premiado estrictamente por parte del equipo de docentes ya que tiene una estrecha relación con la justicia y reflejará de manera muy explícita cuales son los modelos o paradigmas que se pretende conseguir en una actividad. Por ejemplo cuando se le asigna a un grupo un puntaje alto por la rapidez y orden con que concurrieron al llamado para una actividad, se le está mostrando a los participantes por dónde es el camino por el que pretendemos llevarlos en cuanto a la disposición para cada tarea.


BREVE REPASO DEL CAPITULO






EVALUACIÓN

¿Consideras importante cumplir un cronograma de actividades, dentro de las salidas o crees que se puede sacrificar algunos horarios, inclusive en desmedro de otras actividades de acuerdo a la asimilación formativas que percibas del grupo?

¿Crees que informar las actividades sería como “burocratizar” las mismas?

¿Consideras que el “puntaje” de las actividades es una forma de extorsionar a los alumnos?

¿Puedes describir una jornada con la puntuación de los equipos de trabajo?

¿Qué agregarías a este capítulo que no se haya expuesto o que quizás se debería profundizar?