"El buen funcionamiento de la escuela depende sobre todo de la calidad formativa, en la relación entre profesores y estudiantes. Los alumnos se sienten motivados para dar lo mejor de sí mismos, cuando los docentes les ayudan a percibir el significado de lo que deben estudiar, en referencia a su crecimiento y a la realidad que les rodea. Esto vale para todas las escuelas, públicas y privadas, de todos los grados".

Juan Pablo II [1]

1- APROXIMACIÓN AL TEMA

Por medio de este trabajo trataremos de dar respuestas al desafío de usar, como instrumento educativo, las actividades al aire libre, tales como: campamentos, caminatas, viajes de estudio, cabalgatas, bicicleteadas, raffting, etc. Generalmente estas actividades se organizan en algunas instituciones educativas como complemento recreativo donde la comunidad vive excelentes experiencias.

“Generalmente cuando hablamos de educación nos quedamos con la sola idea de instrucción. Pensar esto es asimilar una parte integrante del término y olvidar los elementos que la comprenden. La instrucción es la comunicación de ideas o conocimientos, como puede ser el teorema de Pitágoras que un profesor enseña a sus alumnos. Estos contenidos se dirigen a la inteligencia; sin embargo, el hombre no es sólo inteligencia, es también voluntad y corazón, y es también un cuerpo; por eso existe también una educación de la voluntad, una educación física, etc. (…)Desde su nacimiento el hombre necesita ser conducido por sus padres en esta enorme labor de ser hombre. Debe ser alimentado, protegido, se le debe enseñar una lengua, ciertos hábitos de comportamiento en sociedad, etc. Advertimos por tanto que el hombre no nace sino que debe perfeccionarse en el tiempo. La naturaleza humana exige ser perfeccionada, ser acabada, llegar a la plenitud”.[1]

Etimológicamente: “El término educar viene de educir, sacar, ¿qué cosa? Lo mejor de cada uno, desde Adentro hacia fuera valores y virtudes como la fortaleza, la voluntad el autodominio, generosidad, perseverancia y demás. No es como se cree, llenarle la cabeza de datos e información a las personas, eso no basta[2]. Con estas aclaraciones trataremos no dispersar nuestra atención del tema central, pero es válido saber a que nos referimos con cuando expresamos algún término que usaremos casi permanentemente

En esta oportunidad presentaremos las actividades al aire libre como valiosísimos instrumentos educativos y sobre todo formativos, que cuentan ente sus características, la de salir a buscar al alumno desde las inquietudes propias de su edad; y además responder a una corriente que se está imponiendo cada vez más en la sociedad, de acercamiento a la naturaleza, búsqueda de aventura y respeto casi idolátrico de la ecología.

Iremos desde la valorización de las actividades al aire libre como potente instrumento para impartir contenidos. Hasta su importancia en aspectos concretos para formar al alumno en valores y virtudes muy actuales y aceptadas por la sociedad.

 
Hoy más que nunca la sociedad exige a las instituciones educativas respuestas
rápidas y efectivas, no solo para cumplir sus propios fines sino para atender
urgencias del contexto
”.
[3]

Daremos una respuesta concreta a este planteo formulado por el Lic. Moscato, poniendo en práctica un programa de actividades al aire libre que nos dará grandes satisfacciones, siempre y cuando esté muy claro que el objetivo de estas actividades es educativo, desarrollándose en un marco de recreación y alegría.

Las actividades al aire libre pueden crear un marco en que se logre “alfabetizar en nuevas tecnologías”, estimulando a los alumnos a un correcto uso de Internet para investigar sobre datos que luego corroborarán en el lugar preciso o procesar información recabada entre varias actividades que, vinculadas al programa de aire libre, necesitan del apoyo tecnológico actual.

Trabajaremos sobre la capacidad de decisión, estimularemos la responsabilidad para asumir algunos puestos claves que exige la sociedad actual. Básicamente entendiendo que existe una falta de iniciativa de las personas para sumir un rol protagonista ante las realidades a la que nos enfrenta la vida. Trataremos de demostrar por medio de este trabajo cómo podemos dar respuestas firmes y muy eficientes a las habilidades mencionadas.

Este enfrentamiento con la sociedad es de esperar que no sea una actitud individualista desafiante, sino que debemos formar una persona que con un fuerte poder de decisión sea capaz de humanizar las relaciones sociales, sabiendo trabajar en equipo para la consecución de objetivos comunes, sumando esfuerzos, coordinando los mismos sin dejar de aportar el propio para alcanzar logros. En este trabajo se propone formar a los alumnos desde una realidad concreta y muy práctica, ya que más allá de los aportes teóricos hay una inmensa cuota de habilidad en estas capacidades que sólo se logran con la práctica en situaciones que podríamos llamar de “laboratorio”.

Sin extendernos mucho más en los aportes de las actividades al aire libre no podemos dejar de mencionar todos aquellos atributos que tradicionalmente se les da a las mismas como verdaderos campos de enseñanza para combatir la corrupción, creando un marco con códigos propios que enmarcarán su desarrollo, entre los que se encuentra el de dar contención afectiva a los alumnos que se puedan sentir relegados en el quehacer cotidiano, que pueden desencadenar algunos casos de conductas de fuga en el alcohol, la droga y la violencia.

El diagnóstico actual:

Ø es el de una sociedad que privilegia el impacto de las sensaciones a la reflexión.

Ø El vértigo de la diversión a la alegría del encuentro.

Ø La exclusión de los más débiles a la inclusión digna en sociedad.

Ø El repliegue del hombre sobre sí mismo a la solidaridad.

Ø La ausencia de Dios, al horizonte de sentido de la fe vivida en comunidad.

Se trata de demostrar que partiendo de este diagnóstico, es más, aprovechando este marco social, por medio de las actividades al aire libre, contamos con un arma poderosísima de formación dentro de nuestro diseño educativo.



[1] Francisco Javier Carrión, LC | Fuente: Gama - Virtudes y valore http://es.catholic.net/virtudesyvalores/articulo.php?id=32032

[3] Lic. Ricardo C. Moscato,

Vicerrector del Colegio del Salvador de Buenos Aires

Apuntes de su Disertación en el curso para rectores del Consudec año 2000

BREVE REPASO DEL CAPÍTULO





EVALUACIÓN

¿Que entendemos por educación en el desarrollo del presente trabajo?

¿Cuáles consideras que son las bondades de las actividades al aire libre para la formación de las personas?

¿Cómo crees que podemos compatibilizar la tecnología con las actividades al aire libre?

Que le agregarías al “Diagnóstico actual” que aparece en el apunte.

2- APOYO DIDÁCTICO PARA IMPARTIR CONTENIDOS

Aire libre apoyo didáctico para impartir contenidos

- 8 de setiembre- AIRE LIBRE APOYO DIDÁCTICO PARA IMPARTIR CONTENIDOS.

En este capítulo pondremos atención en la faceta educativa de las actividades al aire libre, básicamente se debe a la posibilidad de poner en contacto a los alumnos con la realidad contextuada. Es decir, llevar a los alumnos a tomar contacto con los distintos seres que se encuentran en el ecosistema que visitaremos, este ambiente es tan importante para todos los que lo habitan, al punto de influir en la morfología de los cada uno de los seres vivos y no vivos propios de una región.

Si definimos la ecología, como "la ciencia que estudia las relaciones de los organismos con el medio ambiente viviente y no viviente"[1], es obvio que la mejor manera de estudiar estos seres es en su estado natural.

En las actividades al aire libre la interdisciplinariedad se vive en forma completamente natural, sólo hay que estar muy atento para aprovechar la oportunidad y poder extraer el mayor rédito conceptual posible en cada experiencia. Esto sobre todo, en relación al los contenidos que se imparten e la educación sistemática (colegios)

En un documento emitido por el Ministerio de Medio Ambiente de la provincia de Mendoza en Argentina, se reclama a la educación entre otros estos puntos concretos los siguientes:

“…la actividad humana irracional, ha traído ciertos inconvenientes concretos para nuestra tierra, que detallaremos a continuación:

Desconocimiento acerca de las especies, comunidades y ecosistemas.

Existencia de especies amenazadas de la flora y fauna.

Uso indiscriminado del fuego.

Uso irracional de la vegetación para leña, carbón y madera.

Sobrepastoreo.

Alto porcentaje de territorio degradado.

Escaso control y respeto de las normativas legales vigentes. (Por desconocimiento en la mayoría de los casos)

Insuficiente desarrollo de áreas protegidas.

… Es importante, antes que nada, que nosotros los docentes, tomemos conciencia del problema que nos afecta más directamente de lo que pensamos, y están aquí, en nuestra provincia” [2]

A demás de temas como

· Crecimiento no planificado de ciudades

· Contaminación de todo tipo sin pensar o prever las consecuencias

· Acelerada erosión del suelo (deforestación, perdida de tierras de cultivo de calidad, etc.)

Me extenderé un poco a modo de ejemplo, sobre las características de una localidad de Mendoza, probablemente quien lea esto debe conocer alguna región que también nos de la oportunidad para trabajar la interdisciplinaridad que se manifiesta tangible.

A modo de ejemplo, en Mendoza contamos con un lugar que se denomina “El Manzano Histórico”, en la localidad de Tunuyán. En este lugar se conserva un retoño del manzano a cuya sombra, según cuenta la tradición, descansó el General José de San Martín cuando regresó de su campaña libertadora. En este lugar, a no más de 100 metros de un gran monumento, hay un criadero de truchas, junto a uno de los afluentes más substanciales del río Tunuyán, que es uno de los cinco ríos más importantes de Mendoza, de los cuales depende la administración del agua, tema clave para la economía de la región mendocina. Este paraje, enclavado en un cerro que pertenece al inicio de la zona cordillerana, muy cerca de un paso denominado “El Portillo”, que todavía no se ha habilitado para el tránsito comercial hacia Chile. Este lugar se encuentra en un valle donde están plantados viñedos destinados a la producción de vinos de gran calidad internacional. A muy pocos metros hay un camping, y albergues para alojamientos de alumnos. Dejo librada a la imaginación del lector la cantidad de contenidos de historia, geografía, biología y demás materias que el lugar impone además de los propios recreativos propios de una salida de aire libre.

Otro aspecto fundamental de la influencia del ambiente no hay que dejar de lado un importante concepto que hoy en día esta en boca de todos y pero no es frecuente ver en práctica. Y es tema del Desarrollo sustentable, término aplicado al desarrollo económico y social que permite hacer frente a las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades. Hay dos conceptos fundamentales en lo que se refiere al uso y gestión sostenibles de los recursos naturales del planeta.

  • En primer lugar, deben satisfacerse las necesidades básicas de la humanidad, comida, ropa, lugar donde vivir y trabajo. Esto implica prestar atención a las necesidades, en gran medida insatisfechas, de los pobres del mundo, ya que un mundo en el que la pobreza es endémica será siempre proclive a las catástrofes ecológicas y de todo tipo.

  • En segundo lugar, los límites para el desarrollo no son absolutos, sino que vienen impuestos por el nivel tecnológico y de organización social, su impacto sobre los recursos del medio ambiente y la capacidad de la biosfera para absorber los efectos de la actividad humana. Es posible mejorar tanto la tecnología como la organización social para abrir paso a una nueva era de crecimiento económico sensible a las necesidades ambientales.

El medio ambiente también es responsable claramente la cultura de una región. Para fundamentar esto me remito a las apreciaciones que aparecen en un análisis social, realizado sobre la Provincia de Mendoza, el cual parte de la siguiente premisa:

(La sociedad mendocina)…“Sociedad “progresista y conservadora”. Desde su origen ha sido un pueblo acostumbrado a luchar contra la adversidad.

Para comprender a los mendocinos es imprescindible comprender un aspecto geográfico que inmediatamente se transforma en cultural y que diferencia Mendoza del resto del país. Mendoza es el desierto, mientras que el país universalmente conocido es el de las pampas húmedas. … En las pampas todo es abundancia. En Mendoza todo es escasez. …fue cubierta por europeos que provenían en su gran mayoría desde el Perú, que avanzaron hacia Chile y que llegaron a Mendoza a trabajar artesanalmente una tierra infecunda. Literalmente tenían que conquistar el desierto, y eso los señaló para siempre…".[3]

Este párrafo ha sido extraído de un estudio realizado por el Centro de Empresarios Mendocinos (C.E.M.), asesorados por un equipo de trabajo de la Universidad de Monterrey, Méjico. Aquí se observa la relevancia que tiene el medio ambiente para analizar los aspectos culturales de un pueblo. Y como se resalta la importancia del conocimiento regional para poder estar más cerca de las raíces de una sociedad.

En conclusión el contacto con el medio ambiente, no sólo nos muestra las características morfológicas de los seres vivos de un determinado lugar, sino que además nos puede llevar a entender fenómenos culturales propios de una región. Razón por la cual, en la medida de lo posible, sería muy importante tomar contacto con las distintas sociedades, y percibir la influencia de su realidad ambiental, la cual nos permitirá comprender mejor las distintas culturas, que enriquecen la humanidad.



[1] Jose POZZOLI y otros (1999) Guía de Educación Ambiental, Mendoza Gobierno de Mendoza Pag. 27

[2] Jose POZZOLI y otros (1999) ( idem) Pag 196

[3] WAISMAN, Alberto y otros (2002) Plan Estratégico Mendoza 2010 Mendoza, Universidad de Congreso Pag. 95

BREVE REPASO DEL CAPÍTULO




EVALUACIÓN

¿Que entiendes por realidad contextuada?

¿Estas de acuerdo con la afirmación “la influencia del ambiente, es que también maraca claramente una cultura”? Por favor envía ejemplos concretos de tu contexto cercano.

¿Qué agregarías a este capítulo que no se haya expuesto o que quizás se debería profundizar?

3- HERRAMIENTA DE APOYO DIDÁCTICO

Las Actividades al Aire Libre deben contar con la preparación necesaria para optimizar sus posibilidades dentro del diseño curricular, aportando a cada curso lo necesario de acuerdo a los contenidos propios de los mismos.

Desde esta perspectiva es muy recomendable organizar salidas por curso y de esta manera, preservar la especificidad de contenidos apropiados a los mismos, la homogeneidad del grupo, el ajuste de las actividades a las edades de los participantes, además optimizar la excelente oportunidad de convivencia, que refuerza la cotidiana, en esa pequeña célula educativa que es el aula.

Para poder sacar más rédito de las actividades al aire libre los alumnos deben estar preparados para desenvolverse en este tipo de actividades.

Evidentemente se tendrán mayores posibilidades a medida que aprendan a manejarse con mayor soltura, por ejemplo en una marcha o una ascensión, a través de contenidos procedimentales específicos tales como el orden de marcha, administración de víveres, (especialmente el agua), rudimentos de orientación, administración del esfuerzo, etc., contenidos que deben darse en forma escalonada. Este manejo técnico, le permitirá al alumno desenvolverse en el terreno con soltura, facilitando así la observación para adquirir contenidos con toda naturalidad.

Con respecto a este tema es muy claro Robert Baden-Powell, fundador del Grupo Scout, cuando asegura que “Por supuesto que un muchacho no debe esperar convertirse en hábil guardabosque en una región apartada de la noche a la mañana, sin aprender algunas de las artes y prácticas difíciles que acostumbran estos hombres

Sabemos que para lograr habilidades es necesaria la repetición de actos, por lo cual es fundamental lograr una cierta continuidad en las actividades al aire libre. Estas habilidades, una vez alcanzadas, agilizan el desenvolvimiento de los alumnos en el terreno. Uno de los avances que se logran a medida que se realizan las actividades al aire libre es que el alumno va internalizando, lo que el Dr. David Isaacs denomina “cadena de acciones” .Éstas consisten en una serie de actos “encadenados”, que facilitan una acción determinada en movimientos rutinarios de las salidas, tales como momentos de comida, momentos de higiene, etc. A medida que se realizan las actividades se va gestando un modo de organización, con las características propias de la institución educativa que las organiza, y que agiliza mucho el desarrollo de las actividades. “No se trata del orden por el orden, sino para conseguir una convivencia feliz o una eficacia real.

Ahora bien, hay actos que de acuerdo con el desarrollo de la virtud y por tanto de la edad del niño, están más dirigidos hacia algún fin concreto. Por ejemplo, el niño pequeño desarrolla la virtud de la paciencia atándose los zapatos. En este caso existe una finalidad muy clara para el niño. En las actividades al aire libre existen momentos muy precisos en los que aspectos de este tipo se concretan; pero sigamos considerando este punto: ”… los mayores atamos los zapatos, casi sin darnos cuenta - incluso pensando en otras cosas - … En este caso por haber adquirido una habilidad, ya es posible esforzarse en otras cosas más importantes - o más adecuadas a las posibilidades de la persona... En una palabra debemos aprovechar lo logrado para seguir mejorando[1]

Estos casos son los momentos en que hay que preparase para comer, el momento de higiene, el momento de levantarse, el momento de prepararse para una actividad. Cada institución a su modo y con estímulos que crea conveniente, para movilizar el grupo, va incorporando esta “forma” de hacer las cosas, que al momento de haber sido internalizada por los alumnos a quien dirija la actividad le bastará con dar la orden de “prepararse para comer” y el grupo se movilizará independientemente y los encontrará listo en el lugar acordado para la actividad señalada.

Esta continuidad de la estructura base no es un detalle menor, optimiza mucho el tiempo de las actividades, ya que nos evitan las explicaciones previas a cada uno de los eventos, estas se puede implementar para llevar adelante juegos o actividades propias de la actividad al estilo de la institución que las organice.

A modo de ejemplo, en la institución donde trabajo hemos implementado un juego muy común, que se denomina “La búsqueda del Tesoro”, esta actividad ya cuenta con nuestros códigos propios lo cual nos permite año a año, ir complejizando las “prendas” o requisitos que se les imponen en cada “estación” del juego, como así variar la forma de desplazamiento, incrementándose de acuerdo a las experiencias de cada grupo. Vg Para un grupo de 1º grado (alumnos de 6 – 7 años), el juego es muy básico, con varias rutas para alcanzar al tesoro (ninguna igual a la otra) según distintos colores. Las exigencias para recibir las indicaciones que los llevarán a la próxima estación, la obtendrán luego de realizar sumas simples y así seguirán su trayecto que los irá acercando al tesoro. En el caso de alumnos mayores, las “prendas” son más complejas, como problemas de cálculo de superficie de figuras irregulares y las indicaciones para alcanzar la próxima meta se las da por medio de distancias de “doble paso” según coordenadas de navegación terrestre. Pero el esquema central del juego es siempre el mismo, de tal modo que cuando se dice en el campamento (en este caso) “Vamos a jugar a la búsqueda del tesoro”, todos saben a que nos referimos.



[1] ISAACS, David (1968) La Educación de las Virtudes Humanas, Octava Edición, Pamplona. EUNSA. Pag. 45



BREVE REPASO DEL CAPITULO





EVALUACIÓN

¿Consideras apropiados los grupos numerosos para organizar actividades? ¿Cuál crees que es el número ideal de participantes?

¿Qué entiendes con respecto a “manejarse con más soltura en las actividades al aire libre?

¿Entiendes el concepto “actos encadenados”?

¿Puedes describir una actividad que lleve implícitos los actos encadenados que los alumnos deben realizar?

¿Qué agregarías a este capítulo que no se haya expuesto o que quizás se debería profundizar?

4- COMPONENTES PROPIOS DE LAS ACTIVIDADES AL AIRE LIBRE

Estamos trabajando el tema de las actividades al Aire Libre y Educación en forma global, poniendo nuestra mira sobre temas muy específicos en cuanto a la educación, más que en relación a las actividades al aire libre por lo tanto en esta oportunidad no abordaremos a modo de un “manual” sobre actividades al aire libre, en donde se traten temas tales como formas de armar una carpa, dar instrucciones de seguridad para una caminata, como dormir a la intemperie o practicar raffting. Como tampoco abordaremos en esta oportunidad temas tales como edades recomendadas para realizar distintas actividades que se puedan realizar.

Desde nuestro análisis percibimos cómo se entremezclan posibilidades en muchos casos dentro de una misma actividad para desarrollar simultáneamente diversas virtudes. Al punto en que es difícil distinguir hasta dónde una actividad sirve para estimular el desarrollo de una virtud u otra, como por ejemplo, al orden o la obediencia, o en otros casos si este aspecto corresponde a la prudencia, al optimismo o la audacia. Es decir, muy probablemente, se están trabajando varias virtudes simultáneamente, en vez de una específica, aunque se haya puesto más intencionalidad pedagógica en alguna concretamente.

Por lo tanto es importante valorar algunos aspectos propios de las actividades al aire libre, haciendo breves reflexiones sobre los mismos, para sacar el mayor provecho posible.

Algunos de estos aspectos son:

El tiempo:

En las actividades al aire libre, y sobre todo en las que tienen mayor duración, somos casi “dueños” del tiempo, salvo en el horario de partida y llegada de las mismas por un tema de organización básica institucional y con las familias de los participantes. De esta afirmación no se debe deducir que las actividades puedan estar inmersas en un caos, que definitivamente sería completamente contraproducente.

La propuesta es usar el tiempo como un aliado que va mostrando implícitamente nuestra intencionalidad pedagógica y sin caer en improvisaciones. Este nos permite “manejarlo”, de acuerdo a las oportunidades que brindan las actividades espontáneamente o realizar algunas prácticas, sin tener en cuenta el tiempo que nos demande, obviamente dentro de un margen prudencial.

Al momento de organizar una jornada tenemos la posibilidad de flexibilizarla de acuerdo a las necesidades y circunstancias que rodeen la actividad, optimizando así las oportunidades que nos presentan las actividades al aire libre, más allá de la programación inicial.

El tiempo es uno de los aspectos más efectivos en el momento de trasmitir experiencias de disciplina a los alumnos, por lo tanto debe estar muy bien empleado y estudiado en el marco de la intencionalidad y objetivos de la actividad. Es uno de los factores más importantes en la virtud del orden, contribuyendo a la virtud de la obediencia, y varias más.

El informe de las actividades

Otra de las riquezas de las actividades al aire libre es la posibilidad de una comunicación informal permanente, que nos permite llegar al alumno de una manera que lejos de ser chabacana nos posibilita profundizar más en la confianza y mantener el “pulso” de la actividad que estamos realizando casi permanentemente.

La confección de un informe al finalizar una actividad es muy rico, ya que además de servir como una evaluación diagnóstico para la próxima oportunidad, también sirve para la difusión en la comunidad educativa, contribuyendo a la toma de conciencia sobre la importancia de las actividades al aire libre en el Colegio.

Por otra parte sirve como caja de resonancia para que los alumnos difundan sus pequeños o grandes logros alcanzados, incrementando así su autoestima y reconocimiento social y estimulándolos para seguir participando con entusiasmo de estas actividades.

El puntaje de las actividades, reconocimiento y estímulo

Es altamente recomendable tener en cuenta un sistema de puntaje en las actividades asignado a las tareas, de acuerdo a la eficiencia y desenvolvimiento de cada grupo de alumnos en el que se haya subdividido el grupo de participantes, en un campamento por ejemplo. Lo que no excluye la posibilidad de seguimiento individual, para reconocer los aciertos y esfuerzos en el desenvolvimiento de las tareas de cada uno de los alumnos participantes de la actividad.

En algunas ocasiones al puntaje se lo suele utilizar como elemento de coerción durante las actividades, a veces en forma muy desprolija, lo cual somete a este sistema a un nivel de desgaste que compromete seriamente su subsistencia a lo largo del programa.

Tenemos que tener en cuenta que para la actividad el puntaje es un medio de evaluación permanente, muy importante para el alumno que lo toma con toda seriedad, y que nos permite jerarquizar las tareas, dándole una escala que se convierte en un “códico” de valores propio de la actividad. De esta manera los valores que pretendemos estimular tienen la posibilidad de ser interpretada por los niños a medida que se avanza en la actividad

El puntaje es una forma de estímulo permanente y debe ser planificado, seguido y premiado estrictamente por parte del equipo de docentes ya que tiene una estrecha relación con la justicia y reflejará de manera muy explícita cuales son los modelos o paradigmas que se pretende conseguir en una actividad. Por ejemplo cuando se le asigna a un grupo un puntaje alto por la rapidez y orden con que concurrieron al llamado para una actividad, se le está mostrando a los participantes por dónde es el camino por el que pretendemos llevarlos en cuanto a la disposición para cada tarea.


BREVE REPASO DEL CAPITULO






EVALUACIÓN

¿Consideras importante cumplir un cronograma de actividades, dentro de las salidas o crees que se puede sacrificar algunos horarios, inclusive en desmedro de otras actividades de acuerdo a la asimilación formativas que percibas del grupo?

¿Crees que informar las actividades sería como “burocratizar” las mismas?

¿Consideras que el “puntaje” de las actividades es una forma de extorsionar a los alumnos?

¿Puedes describir una jornada con la puntuación de los equipos de trabajo?

¿Qué agregarías a este capítulo que no se haya expuesto o que quizás se debería profundizar?

6- FORMACION EN LAS VIRTUDES

Generalmente es un criterio muy bien aceptado dentro de la educación, (de aquí en adelante formación, haciendo referencia a la formación humana en el más profundo sentido de la palabra, es decir formación del alma que conforma los actos de la persona). Decíamos es un término muy aceptado, la educación en valores, pero debemos tomar conciencia que el termino “valores”, hace referencia a lo que analógicamente se puede comparar con un verbo en infinitivo, es decir hacerse referencia a lago abstracto, y en la realidad solo se lo percibe cuando una persona “encarna” este valor o una comunidad lo disfruta por estar incardinado en cada uno de los individuos que lo componen. Por ejemplo, se suele hablar de la honestidad, pero esta no tiene identidad hasta que no la vemos emerger en la conducta de un hombre honesto, como así también se habla de estándares de sociedades no corruptas (léase honestas), que en realidad esta compuesta por una serie de personas honestas. El valor intenalizado, cuando aflora en una persona guiando su conducta se le denomina virtud. Se entiende como tal a una “fuerza” interior que lo predispone a obrar con mucha facilidad de determinada manera, al punto de no ser fruto de una acción estudiada en el interior del individuo, la virtud tiene la fuerza de hacer que un acto brote de determinada manera sin grandes conflictos internos, es una forma de actuar espontánea. A la virtud se la denomina como “un habito operativo bueno”, desde el momento que hablamos de un “hábito operativo”, estamos haciendo referencia a una tendencia incorporada a realizar una acción ya incorporada en el obrar de la persona, independientemente de la edad que tenga y de la tendencia natural que tenga desde nacimiento, esto nos puede llevar a desviar la atención del tema que nos ocupa. Otro aspecto fundamental de esta definición es esa palabra “bueno”, la cual hace referencia a aquellos hábitos que perfeccionan la naturaleza del hombre. Es decir un obrar más acorde a lo que se debe esperar de una persona que razona, sus actos y está en camino a una armonía en su forma de actuar que hace “desplegar” su naturaleza humana a la mayor expresión posible, alcanzando junto con esta la ansiada felicidad, claro esta en como camino a la que será la Felicidad Eterna.. Después del pecado original esto no es nada fácil, debido a que nuestra naturaleza quebrada por el mismo, hace que el logro de esta armonía se fruto de una gran lucha personal, que por cierto no culminará hasta que el Señor nos llame a su encuentro precisamente para dar cuantas de nuestro “obrar” durante nuestro paso por la tierra.

“ … Pero realmente planteas el tema de ¿Conviene desarrollar una virtud? (ya que requiere esfuerzo) y la contestación es que la felicidad es el fin de la vida (nadie puede decir sinceramente que quiere ser desgraciado en la vida) .

Entonces necesitamos saber qué es la felicidad. Los clásicos decían que la felicidad es consecuencia de la contemplación del bien. Y el bien y la verdad están muy relacionados. Yo puedo conocer con una actitud reflexiva muchas verdades relacionadas con el bien con muy poco esfuerzo (un bebé dormido, un puesto de sol, una flor, etc.) Sin embargo puedo conocer más y mejor la verdad de las cosas y el bien en general en cuanto más utilizo mi voluntad y mi inteligencia.

Contemplar el bien produce felicidad pero también nos hace más sensibles a lo que está mal. Y cuando contemplamos algo que es objetivamente malo sufrimos. Es decir, al buscar el bien sufrimos más pero es la única manera de ser feliz.

Algunos prefieren no conocer lo que es bueno y, así, no ser sensible al mal. Así se quedan con un vacío existencial y en un estado de mediocridad. Sin embargo es una decisión personal. ¿Me da la gana buscar el bien o no? Si la contestación es positiva, necesito las virtudes para acercarme al bien (fortaleza, perseverancia, laboriosidad, prudencia, y para vivir el bien con los demás: la solidaridad, la generosidad, la justicia etc. También necesito las virtudes para aceptar el mal que descubro con una sonrisa en la cara: el optimismo, la fortaleza, la paciencia.

¿Vale la pena buscar el Bien? Nunca vas a entenderte con una persona que únicamente busca el placer superficial huyendo todo lo que puede de cualquier tipo de sufrimiento. Espero haber aclarado un poco el tema.”[1]

Entrando de nuevo al tema de nuestro trabajo la propuesta es la de hacer de nuestras actividades al aire libre un inmenso campo de práctica de “hábitos operativos buenos”, inducidos por las circunstancias creadas por los docentes, y con una sistemática reflexión que permita internalizar la bondad o maldad de una acción y sus consecuencias. Las actividades al aire libre nos ofrece la posibilidad de repetir, estimular y premiar los actos de los alumnos en este ámbito que se crea en el momento de desarrollarlas. “La ciudad de Lona” al decir del padre Fray Aníbal Fosbery, refiriéndose al campamento, en clara a alusión a la Civitas Dei de San Agustin

En los capítulos posteriores, entraremos de lleno en este “mundo de las virtudes” estudiando circunstancias que pueden favorecer su crecimiento dentro de los alumnos, utilizando técnicas propias de las actividades al aire libre.



[1] E-mail enviado por el Dr. David Isaacs: Acerca del tema de las virtudes, con fecha el 16 / 9 / 2002 .-


BREVE REPASO DEL CAPITULO





EVALUACIÓN

¿Queda claro el concepto de virtud? Por favor exprésalo con tus palabras.

¿Cómo afecta el pecado original en la consecución de las virtudes?

Estas de acuerdo con la expresión de David ISAACS, de que “no se pueden lograr frutos sin esfuerzos” en estas actividades que tienen carácter de recreativas?

¿Qué agregarías a este capítulo que no se haya expuesto o que quizás se debería profundizar?

5- AIRE LIBRE PARA LA FORMACIÓN HUMANA

Una de las bondades relevantes que ofrecen las actividades al aire libre en el campo formativo es la respuesta inmediata que recibe el alumno después de cada acontecimiento. Es decir, casi no hace falta evaluar qué pasa si un alumno no hace lo que corresponde en cada situación: por ejemplo si el alumno no toma la precaución de llevar la suficiente cantidad de agua para una caminata. En este caso la sanción o recompensa, no se hace esperar, y el alumno la sufre o disfruta inmediatamente. Por eso los organizadores de las actividades deben preparar las actividades como para que las probables consecuencias estén a la altura de lo que puede tolerar el alumno, sin producir grandes frustraciones que terminen desalentándolo.

Las circunstancias que nos ofrecen las actividades al aire libre son muy valiosas debido a que los alumnos, en general, se predisponen para estas muy positivamente y el terreno se convierte en “el maestro”. De tal manera que por medio de estas actividades se tiene la gran posibilidad de ir generando una cadena de “éxitos”, de la cual el alumno verdaderamente es protagonista, ya que recibe la satisfacción inmediata de disfrutar lo alcanzado con su esfuerzo. El docente debe acompañar este proceso aconsejando lo que para el alumno alcance los objetivos, esto es lo mejor en este tipo de actividades. Animándolo permanentemente se abre un gran camino que le permita al alumno ir consiguiendo de a poco metas cada vez más superadoras.

El staff que está a cargo de cada actividad no debe perder de vista el carácter formativo de estas, y aprovechar el campo de aplicación que se les ofrece, teniendo en cuenta los aspectos más apropiados para cada una de las edades y así implementar un plan de práctica de hábitos buenos, tales como la perseverancia, el compañerismo, la creatividad, etc,, acompañando las poderosas experiencias vividas con momentos de reflexión que confirmen la intencionalidad de los actos que se han realizado, este punto es fundamental.

Uno de los principios básicos de la ética y la educación es que la repetición de actos va formando hábitos en los alumnos, los cuales si son buenos se convierten en virtudes. Pero deben contar con la recta intencionalidad para que se transfiera a la conducta que lo regirá durante toda su vida. David Isaacs puntualmente sobre este tema expresa: “…aumentar la intencionalidad respecto al desarrollo de las virtudes y para ello pueden reflexionar sobre dos aspectos que son constituyentes de una virtud. Me refiero a la intensidad con la que se vive y la rectitud de los motivos, al vivirla”.[1] Estamos “parados” sobre el aspecto central del trabajo, si la repetición de actos es importante e incorpora en el alumno una serie de hábitos, estaríamos al filo del “adiestramiento” y no de la educación si no se toma el tiempo necesario para la reflexión sobre el tema central de la conducta. ¿Por qué se hizo esto?. Al lograr el objetivo, ¿Te sentiste feliz?. ¿Qué grado de felicidad? Esto que has realizado ¿Se puede ofrecer al Señor? A demás de agradecer obviamente, porque se logró nos solo con el esfuerzo del alumno, sino que sin duda estuvo la mano de dios en el logro del objetivo. Este aspecto ante una realidad tan palpable como las que nos ofrecen las actividades al aire libre no se pueden dejar pasar. Por este punto tiene que pasar la evaluación de los distintos momentos del campamento y necesariamente la evaluación final del mismo, esta evaluación distendida, en el marco de una profunda sinceridad, sin necesidad de forzar a los chicos, cuidando que los pueda inhibir para expresarse. A demás no hay que dejar de tener en cuenta que lo que expresa un chico puede caer en el corazón de alguno que no que no se animó a hablar. Este delicadísimo momento de la actividad debe tener como premisa la total espontaneidad

Por ejemplo, si luego de alcanzar la cumbre de un cerro se hace una reflexión poniendo énfasis en que se logró el objetivo con esfuerzo y -en varias oportunidades- superando dificultades. A eso se le llama perseverancia siendo ésta la forma en que se obtendrán otros logros dentro de los más variados campos de la vida, como el estudio, el trabajo, sacando una familia adelante, etc.

Rescate de la actividad, o momento de reflexión posterior a la misma.

Este aspecto se debe programar no debe faltar dentro del programa de las actividades al aire libre sea cual fuere, al punto de llegar a desvirtuar completamente el objetivo que pretendemos alcanzar. Consiste en contar con breves minutos de reflexión después de cada actividad, tarea o juego que se realice o previamente a ella según sea conveniente.

En el próximo punto trataremos los aspectos formativos de las actividades al aire libre, vistos desde las virtudes en particular y cómo estimular cada una de ellas. Pero se debe tener muy en cuenta que uno de los principios fundamentales de la moral es la intencionalidad de los actos, principio que de no tenerse en cuenta nos pueden llevar a movernos en el plano del adiestramiento de los alumnos y no de su formación.

Por lo tanto a riesgo de ser reiterativo, quiero poner en énfasis la reflexión sobre cualquiera de las actividades que debe llevar a los alumnos a sacar provecho formativo de una experiencia y en definitiva encausar la rectitud de intención de sus actos, que tiene como culminación una vida ofrecida permanentemente a Dios y en relación a ese Amor tratar de hacer las cosas en la línea del mandato evangélico “sed perfectos como vuestro padre es perfecto”.



[1] ISAACS, David (1986) La Educación de las Virtudes Humanas, 8° Edición, Pamplona, EUNSA. Pag. 41


BREVE REPASO DEL CAPITULO



EVALUACIÓN

¿Qué entiendes por “respuesta inmediata, después de cada acontecimiento?

¿En la realidad que vives y de a cuerdo a la invasión de la alta tecnología que invade el mundo, como consideras que son las expectativas de los alumnos en relación a las actividades al aire libre?


¿Qué importancia le atribuyes a la intencionalidad de los actos en las virtudes?¿Por que?
Muy brevemente

¿Qué le dirías a un grupo de alumnos que llegó a la cumbre de un cerro?

¿Entiendes el concepto “rescate de la actividad”?

Por favor exprésalo con tus palabras.

¿Qué agregarías a este capítulo que no se haya expuesto o que quizás se debería profundizar?

7- VIRTUD DE LA PRUDENCIA

Breve Descripción de la virtud:

Para Aristóteles es la “recta ratio agibilium”, recta razón en el obrar, pero desde una perspectiva cristiana es “Una virtud infundida por Dios en el entendimiento práctico para el recto gobierno de nuestras acciones particulares en orden a un fin sobrenatural” [1] En el lenguaje actual corriente, prudencia significa que una persona ejerce una justa cautela, mientras que para la mejor tradición cristiana, prudencia significa el pleno y confiado ejercicio de un verdadero amor y de una sabiduría práctica”[2].

El prudente es el que en su trabajo y en las relaciones con los demás, recoge una información que enjuicia de acuerdo con criterios rectos y verdaderos, pondera las consecuencias favorables y desfavorables para él y para los demás antes de tomar una decisión, y luego actúa o deja de actuar de acuerdo con lo decidido.[3]

Propuesta de trabajo sobre la virtud de la Prudencia desde las Actividades al Aire Libre

Esta virtud es la conductora de todas las demás virtudes, es la piedra fundamental que da sentido a todas las demás y por lo tanto las orienta.

Si bien esta virtud se viene trabajando implícitamente junto con todas las virtudes, como se apuntó desde un principio, la edad adecuada para que se manifieste con más claridad es la que corresponde a alumnos que se encuentran en las edades alrededor de los 16 años, a esta altura ya tienen la edad y experiencia apropiadas para trabajar en los aspectos que conforman esta virtud.

Con respecto a los docentes la virtud de la prudencia es fundamental, porque es la guía fundamental de la intencionalidad del obrar. Esta virtud nos orienta sobre el motivo por el cual obramos y hacemos obrar a nuestros alumnos ¿Cuál es el criterio de trabajo?. ¿Este criterio responde a caprichos del docente, o trata de responder a las verdades eternas y con ese solo objetivo encolumnar todos los criterios anteriores?

La prudencia ilumina sobre todo con relación al fin trascendental de las virtudes y por otro lado nos hace ver cómo en realidad estas son tales, en la medida que se van encarnando en la persona.

La raíz y fundamento de cualquier virtud es el de acostumbrarse a obrar con los criterios rectos de cada movimiento en la vida. Esta es “la piedra que desecharon los arquitectos y que se ha convertido en la piedra angular[4] por medio de la virtud de la prudencia ponemos a Dios en el centro de nuestra vida factible, haciéndolo intervenir en cada decisión e impulsándonos a obrar según lo decidido.

Si no tenemos muy en cuenta este aspecto de las virtudes, corremos el riesgo de quedar solo en el plano de los fines naturales, con una serie de estrategias didácticas, perfeccionando el desenvolvimiento de los alumnos pero sin lograr que se grave en el corazón un fundamento sólido y para toda la Vida.

Uno de los aspectos básicos de la prudencia es tener memoria de lo vivido, y este es uno de los factores por el que se sostiene que esta virtud es ideal para trabajar con alumnos adolescentes mayores. A esta altura del programa de actividades al aire libre, se supone que han tenido varias experiencias y los alumnos participan de forma mucho más activa en la planificación de las mismas, siendo su aporte altamente conveniente.

Es una etapa en la que los alumnos deben desenvolverse solos, sobre todo en lo que respecta al manejo de sus cosas personales. Y es el momento para reflexionar en profundidad sobre las distintas actitudes. A esta altura el alumno debe ser mucho más criterioso y se pueden compartir con ellos opiniones, sin dejar de lado la autoridad del docente quien es el que tiene el poder de la decisión. Este aspecto nos da pie para tratar en otra oportunidad un aspecto muy interesante y más a de fondo que es el tema del liderazgo en las actividades al aire libre.

Por lo pronto el rol del docente debe ser el de dotar a los alumnos de la mayor cantidad de información posible y ejercitarlos en el manejo del consejo, generalmente por haber tenido experiencias previas o estudios pertinentes al tema. El consejo es un aspecto que debe ser repetidamente reflexionado, para poder trabajar en el núcleo mismo de la prudencia, la cual se desvirtúa cuando se convierte en seguir caprichos o impulsos de momentos no estudiados suficientemente.

Concretando un poco más con relación a cómo se trabaja la prudencia en las actividades al aire libre, cabe apuntar que la organización de algunos programas, permiten compartir criterios entre docentes y alumnos, en cuanto a lugar, fecha, actividades que es apropiado hacer en el escenario elegido, etc. Con pasos pequeños se puede ir avanzando en la puesta en común con relación al destino de una caminata que se pretende realizar en la zona, horario que se crea oportuno realizarla, etc.. Siempre brindando la mayor información posible y haciéndoles saber que son responsables de la decisión tomada y sus consecuencias.

El docente debe poner los límites de lo razonable y pedir los criterios desde los cuales entienden que esa es la decisión adecuada, y aunque según lo que perciba el docente, aprecie algún error (que no acarree grandes consecuencias para la seguridad del grupo), debe dejar que la actividad se realice como la proponen los alumnos. Si aparece alguna observación en el momento de organizar la actividad, es conveniente dejarla asentada en algún lugar, previamente a la realización de la misma. Si este consejo fue aceptado puede ser muy bueno y se debe retomar en la evaluación final como un aspecto para valorar desde la perspectiva del consejo. Como también debe hacerse lo mismo en el caso contrario, es decir, si no es aceptado este consejo, en la evaluación se les hace ver las consecuencias que acarreó esa falencia.

Lo importante es que los alumnos se sientan responsables en un alto porcentaje del logro de un éxito aún cuando tengan aspectos que se puedan mejorar. El estímulo permanente y otorgar protagonismo a los alumnos es base para el crecimiento en la prudencia. Un valioso aspecto práctico que no debe faltar, es el de una buena evaluación, que debe incluir una profunda reflexión, en el marco del mejor de los humores, pero con mucha seriedad. Este es el espacio donde se debe distinguir lo importante de lo secundario, orientando la intencionalidad al punto más trascendental que la formación de nuestros alumnos nos lo permita.

Paulatinamente se debe ir subiendo en la dificultad de los desafíos a los que los enfrentamos poniendo a prueba su prudencia, pero también aumentando proporcionalmente la magnitud de los logros alcanzados.

Uno de los primeros aspectos sobre los cuales se puede trabaja concretamente la virtud de la prudencia será en la dosificación y administración de los alimentos, particularmente el agua en una marcha y a medida que el programa avanza en complejidad, deberá depender más de la mejor administración de los víveres, también sabrá donde ubicar un refugio para un pernocte, qué camino seguir de acuerdo a un buen criterio de navegación terrestre, etc. Lo que cualquier chico experimentado en actividades al aire libre tiene muy claro, es que su desarrollo no es algo cómodo y que al lado de cada logro hubo generalmente una gran cuota de esfuerzo.



[1] ROYO MARIN, Antonio O.P. (1968) Teología de la Perfección Cristiana Madrid B. A. C. Pag. 540

[2] ROMANUS CESSARIO, (1998), Las Virtudes, 1° Edición Valencia GUADA, Litografía S.A. Pag. 134

[3] ISAACS, David (1986) La Educación de las Virtudes Humanas, 8° Edición, Pamplona, EUNSA. Pag. 335

[4] Lc. 20; 18


BREVE REPASO DEL CAPITULO






EVALUACIÓN

¿Entiendes que hay una contradicción entre el trato que hacemos del concepto “tiempo” en este capítulo, con relación al que lo hicimos en el anterior?

De acuerdo a tu criterio ¿Con quien es más fácil vivir la virtud de la obediencia en un campamento o actividad. Con los niños menores o con los mayores que tengan experiencia en estas actividades?

Describe una actividad de campamento en la que estimularías precisamente esta virtud

¿Qué agregarías a este capítulo que no se haya expuesto o que quizás se debería profundizar?

8. 1- VIRTUD DE LA OBEDIENCIA

Breve Definición de la virtud:

La obediencia consiste en aceptar y realizar con prontitud e interés las decisiones de quien tiene autoridad”.[1]

“Acepta, asumiendo como decisiones propias, las de quien tiene y ejerce la autoridad, con tal que no se opongan a la justicia, y realiza con prontitud lo decidido, actuando con empeño para interpretar fielmente la voluntad del que manda”. [2]

Propuesta de trabajo sobre la virtud de la obediencia desde las Actividades al Aire Libre

El tiempo, como se ha expresado oportunamente, es un recurso no renovable y en los campamentos es muy importante que estén bien sincronizados los movimientos propios de las actividades. Por lo tanto hay que ir haciéndoles entender a los alumnos que mientras más tiempo se pierde en el cumplimiento de una consigna, nos quedamos con menos tiempo para realizar actividades o juegos.

Desde esta perspectiva podemos encarar esta virtud en los alumnos. Si el docente es conciente de que se está trabajando este aspecto en actividades al aire libre, no tendrá inconveniente en esperar el tiempo necesario para el cumplimiento de cada consigna, estimulando a los alumnos a crecer en prontitud y haciéndoles ver como "perder el tiempo" acarrea dificultades.

Esta metodología de desenvolvimiento en las actividades de campamento por momentos se torna muy pesada, pero el docente deberá poner una gran cuota de paciencia. La contrapartida de esta forma de dirigir es que nos permite ganar en un mejor espíritu en el campamento, ya que es una forma de manejo completamente opuesta al griterío imperativo y silbatazos muy poco apropiados para el humor en una actividad. Generalmente se puede trabajar el sistema de puntaje apuntado minuciosamente los resultados de cada convocatoria a reunión, otorgándolo a los grupos de mayor a menor por orden de presentación en tiempo y forma. Indudablemente este puntaje indirectamente también es un reflejo del “trabajo en equipo”.

Hay que tener muy en cuenta que en las actividades al aire libre y especialmente con alumnos de nivel inicial y primer ciclo, se trabaja con niños muy dispuestos a acatar órdenes. La dificultad con la que se suelen encontrar los alumnos pequeños es la falta de claridad en las consignas, razón por la cual es aconsejable que las órdenes que se impartan sean muy precisas. Se trata de darles una información concreta y clara mandando una cosa a la vez.

La complejidad de las órdenes se incrementará a lo largo de los años y facilitarán el desenvolvimiento de las actividades, desarrollándose en una atmósfera de muy buen humor y libertad. Más adelante, con alumnos en una edad mucho más avanzada, estará allanado el camino para trabajar sobre el espíritu de equipo en la consecución de desafíos cada vez más complicados.

Otro aspecto importante para trabajar en las actividades al aire libre es el de reconocer a las diferentes autoridades a quien los alumnos deben obedecer. En una estructura de campamento bien organizado hay instancias en que el alumno debe reconocer, para saber cómo dirigirse, y la urgencia de la orden en relación a la persona que la imparte.




[1] ALCAZAR, Jose A. COROMINAS, Fernando (2001) Virtudes Humanas 2° Edición, Madrid Hacer Familia Pag. 186

[2] ISAACS, David (1986) La Educación de las Virtudes Humanas, 8° Edición, Pamplona, EUNSA. Pag. 317



BREVE REPASO DEL CAPÍTULO



EVALUACIÓN

De acuerdo a tu criterio ¿Con quien es más fácil vivir la virtud de la prudencia en un campamento o actividad. Con los niños menores o con los mayores que tengan experiencia en estas actividades? Describe una actividad de campamento en la que estimularías precisamente esta virtud ¿Qué agregarías a este capítulo que no se haya expuesto o que quizás se debería profundizar?